Viajar...

"Viajar te deja sin palabras y después te convierte en un narrador de historias" Ibn Battuta

La vida es nuestro Gran Viaje: comer fuera de casa, ir de paseo por un parque, descubrir un rincón desconocido, divertirnos en un río o atravesar el Atlántico, todo forma parte de nuestra gran experiencia.

"¡Ah, los lugares a los que irás!" Dr. Seuss





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jueves, 24 de septiembre de 2020

Las 5 Mejores cosas que hacer en Beijing

 

 

Forbidden City (Beijing)


Beijing, la capital del gigante asiático, es una ciudad que te sorprende. Puede que hayas visto su grandeza en fotos o en vídeos, pero nada, absolutamente nada, puede compararse a lo que sentirás cuando estés allí.

Aunque depende de en qué plan vayas (con niños, en pareja, en grupo o de mochilero), en Beijing encontrarás muchísimas cosas para hacer. De cualquier manera, hay 5 cosas que no puedes olvidar incluir en tu itinerario:

1. Visitar la Muralla China.

La Gran Muralla China (Beijing)


Es uno de los puntos turísticos más famosos de la ciudad. Pararte en uno de los miradores más altos y ver como el camino de piedra se pierde en el infinito es algo que sin duda vale la pena contemplar. Habrás escuchado alguna vez que es un lugar que se puede ver desde el espacio. Aunque eso no puedo asegurarlo, lo que si te puedo decir es que es sencillamente increible.

Para llegar allí, debes escoger cuál camino se adapta mejor a ti y a tu viaje:

BADALING: tienes la opción de subir de la manera más popular, por Badaling, que está a unos 80km de Beijing y es uno de los tramos mejor conservados de la muralla, además de ser uno de los más cómodos para andar por el buen estado del camino.

- SIMATAI: también puedes hacerlo por la ruta menos transitada, Simatai, que es la más lejana (unos 140 km) desde Beijin, pero esta requiere que tengas muy buenas condiciones físicas porque hay tramos que tienen grandes desniveles, además de estar prácticamente en estado original.

- MUTIANYU: es otra opción que está a unos 70 km de Beijing y es una de las preferidas cuando viajas en familia. Siempre que tu condición física te lo permita, puedes hacer el recorrido andando, pero si prefieres podrías subir y bajar en telesilla mientras admiras el paisaje desde lo más alto. Para agregar un poco de diversión, puedes escoger descender por un tobogán larguísimo (el trayecto dura entre 5 y 6 minutos) donde no sólo disfrutarás atravesando las montañas, sino que sentirás que estás en una montaña rusa muy original.

- JINSHANLING: este tramo de la muralla es para los más aventureros. Está a 120 km de Beijing y te permite hacer trekking desde allí hasta Simatai (unos 10km de trekking). Puedes subir en teleférico, hacer el trekking hasta Simatai y bajar en tirolina hasta el lago Mandarin Duck.


2. Comer en un restaurante típico.

El Té acompaña todas las comidas.

Esto es de lo primero que tienes que hacer al llegar a Beijing. Descubrirás que el arroz tres delicias no es un plato típico de china (generalmente lo consumen blanco), que suelen comer bastantes verduras y vegetales y que si vas a comer pescados o mariscos te sentirás en una tienda de mascotas escogiendo cuál será tu menú desde unas peceras que adornan los restaurantes más concurridos.

Es verdad que hay para todos los gustos, pero no puedo dejar de recomendarte probar lo que más me gustó:

- Pato laqueado: es un platillo que tiene mucha demanda en Beijing, así que es recomendable escoger el restaurante y reservar mesa con antelación para que no pierdas la oportunidad de saborear una de las comidas más populares. Un buen lugar para comer el pato al estilo pekinés es Li qun Roast Duck, donde el Menú Tradicional para dos personas que incluye aperitivos y el pato entero te saldrá en menos de 60 dólares.

- Dumplings: son una especie de panecillos fritos con relleno variado (los de gambas son de los más ricos) y generalmente vienen acompañados de unas sopas con vegetales y noodles. Un buen lugar para comerlos es una cadena de comida rápida llamada Yang's Dumplings, donde mientras esperas a que te sirvan la comida, puedes ver como te los preparan a través de losventanales de cristal que dan hacia la cocina.

 

3. Pasar una tarde en el Palacio de Verano


En invierno el lago puede estar congelado.


Este recinto, conformado por un conjunto de palacios, templos, lagos y jardines era el lugar de veraneo de emperadores y emperatrices de las dinastías Ming y Qing.

Necesitarás como mínimo 4 o 5 horas para recorrer cada uno de sus rincones. Para acceder a este Palacio de Verano, puedes hacerlo por su puerta principal, Donggongmen, o por Beigongmen que es la otra entrada, cada una a un extremo del lago.

Entre las edificaciones más llamativas encontrarás el Templo del Mar de la Sabiduría, que podrás ver en lo más alto de la Colina de la Longevidad, la Pagoda del Incienso del Buda que se puede ver desde casi cualquier punto del recinto, la Gran Galería que es un pasillo de728 metros de largo decorado en madera tallada y pinturas, el barco de mármol en cuyos alrededores puedes dar un paseo en bote (sólo durante los meses de verano).


4. Desafiar tu paladar en la calle Wangfujing


Puestos de comida en la calle Wangfujing.


Si te gusta hacer cosas diferentes, no dejes de dar un paseo por una de las calles más conocidas de Beijing, donde podrás comer los bocados más excéntricos que puedas imaginar. Sabrás de inmediato cuando hayas llegado a esta concurrida calle, no solo por el arco de bienvenida, sino por el olor a frituras que deja impregnado todos los alrededores. Allí podrás comer desde escorpiones o cucarachas hasta estrellas de mar cocinados al momento.

Aunque internacionalmente se piensa que este es el tipo de comida popular en Beijing, la realidad es que es más un atractivo para los turistas, pues no ves a los pekineses comiendo esos bocados exóticos.


5. Admirar la inmensidad de la Plaza de Tian’AnMen

Plaza Tian’AnMen.


Te habrán dicho que la plaza Tian’AnMen, uno de los íconos de China, es un lugar inmenso. Pues es más que eso. Es la plaza más grande del mundo. Cuando llegas a la plaza, las esquinas se pierden de vista. Sientes que eres una hormiga en un campo de cemento.

En la zona norte de la plaza encontrarás la Puerta de Tian’AnMen desde donde Mao Zedong proclamó la República Popular de China en 1949 y a través de la cual tienes acceso a la Ciudad Prohibida.

En el centro de la plaza encontrarás el Mausoleo de Mao Zedong, donde están sus restos. Multitud de chinos hacen fila para ver el cuerpo embalsamado del fundador de la República Popular China, hacer reverencias y entregar ofrendas como muestra de respeto hacia quien fuera su antiguo líder.

 

jueves, 25 de febrero de 2016

¿Qué comer en un viaje a China?

 


Cuando visitas China te das cuenta de que el “Arroz Tres Delicias” y los “Rollitos de Primavera”, tal como los conocemos en España, no existen en realidad dentro de la gastronomía china. Los restaurantes chinos varían mucho el contenido de sus cartas, de acuerdo a la región e incluso a la ciudad donde te encuentres. Por ejemplo, si vas a Beijing, encontrarás que cocinan muchos platos asopados, con caldo y con picante. En Shanghai, en cambio, suelen usar bastante picante también pero los platos son más secos, al horno o fritos. El arroz lo comen blanco y como acompañante del resto de platos.


Los Noodles, protagonistas de la gastronomía china.


Si eres de los que se preocupa por la comida cuando visitas lugares desconocidos, entonces deberías considerar comer en el hotel (suponiendo que te quedes en un hotel con restaurante internacional) o en las franquicias de restaurantes. En las principales ciudades como Beijing o Shanghai encontrarás muchos de estos y no será mayor problema, aunque si visitas ciudades del interior como Xi’an o Pingyao, te costará un poco más. Pero no tienes de qué preocuparte porque la comida china es deliciosa y utilizan muchos vegetales, sopas y verduras. Así que seguro vas a probar platos fabulosos donde sea que te encuentres.


Manitas de cerdo al wok.


Sólo procura comer en establecimientos o en ferias de comida que no sean los puestos ambulantes que verás por cualquier parte y céntrate en locales que cumplan con estas características fundamentales:

1. Que tengan la carta en inglés o con fotografías.

2. Que tengan platos “buyao lade” (sin picante), si eres de los que no come picante.

3. Que sean cadenas de comida.



Si la carta no tiene fotografías, es más fácil si está en inglés.

 

Si no te gusta el picante, asegúrate que tu plato sea “buyao lade”.


Si quieres probar algunas comidas típicas, intenta con los “Dumplings” o los “Dim Sum” que suelen venir acompañados de unas sopas con vegetales. También puedes probar noodles en todas sus versiones.


Los maravillosos Dumplings.

Además, si vas a Xi'an y visitas el barrio musulmán, puedes comprar un pan del tamaño de una torta de pueblo con un sabor y textura únicos, por unos 5 yuanes.

Ahora bien, si eres de los más aventureros y disfrutas probando sazón de todo el mundo, entonces habrás llegado al lugar perfecto. Te sorprenderá descubrir ferias de comida subterráneas como si se tratara de Charlie y la Fábrica de Chocolate, donde encontrarás todo tipo de comida al atravesar una cortina de plástico. Exóticos platos como “sangre coagulada, guisada y súper picante” o manitas de cerdo con vegetales, hasta noodles con carne y verduras, arroz frito, dumplings o un bocadillo en un pan estilo árabe.


Las comidas más auténticas están detrás de esas cortinas…


Podrías ir a la calle Wanfujing y atreverte con los pinchos de escorpiones moviéndose o los caballitos de mar esperando a que los metan en la freidora. Esto no te causará tanta impresión como el olor que te acompañará hasta que logres salir de ese largo callejón. Si no te atreves con los insectos, también venden brochetas de frutas caramelizadas, pinchos de carne/pollo, rollitos de primavera gigantes o postres típicos.


Insectos a la carta.


Si hay algo que no te dejará indiferente es entrar a un Carrefour. En la sección de pescadería, tienen unos acuarios gigantes con todo tipo de peces, tortugas, anguilas, sapos, ranas pero todo vivo (como una tienda de mascotas). La gente haciendo la compra, selecciona el animal que le guste, lo pesa y se lo lleva a casa vivo para cocinarlo.

 

Zona de carnicería/pescadería en Carrefour.


También tienes que fijarte muy bien cuando compres dulces porque alguna bollería parece de chocolate, pero son de una crema de alubias. Realmente saben muy bien, pero que no te sorprenda un bocado esperando que sea chocolate, porque a chocolate no sabe.

También notarás que no suelen comer lácteos. Generalmente las bebidas que parecen leche son de soja o bebidas vegetales. Así que si eres de los que consume leche, te costará un poco encontrarla o tendrás que estar dispuesto a pagar bastante más de lo que estás acostumbrado, porque la que se consigue es cara.

viernes, 19 de febrero de 2016

¡Nĭ Hăo China!



  

Desde hace mucho teníamos ganas de ir a China, pero siempre terminábamos descartándolo como destino porque con dos niñas pequeñas, nos dio por pensar que no sería demasiado fácil conocer un país con una cultura tan diferente a la nuestra. Nada más lejos de la realidad.

Uno de esos días en los que empiezas a pensar cuál será el siguiente destino, decidimos que acabaríamos el año disfrutando de ese viaje con el que muchas veces habíamos soñado. Así que nos vestimos de Trotarincones y empezamos a planificar nuestro encuentro con el gigante asiático.

Para empezar, teníamos poco más de 15 días, lo cual no nos daba demasiado margen para incluir muchas ciudades porque China es muy grande. Así que escogimos tres de las principales ciudades:

Beijing, porque queríamos conocer la Gran Muralla, el Templo del Cielo y la plaza de Tian An Men.

Xi’an, porque deseábamos ver personalmente a los Guerreros de Terracota.

Shanghai porque ¿a quién no se le han puesto largos los dientes viendo postales del Skyline del Bund desde el Pudong?

Cuando comentas que viajarás a China con niños pequeños, la gente empieza a pensar que eres valiente. Pero si además les dices que no irás en un tour comercial sino que irás por libre para poder ir a un ritmo más cómodo para las peques, entonces empiezan a verte como loco.

Pues así de locos, organizamos nuestro itinerario con las actividades que incluiríamos, teniendo en cuenta principalmente las que brindaran mayor entretenimiento para las niñas… Con casi todo listo, sólo esperábamos que tres cosas nos ayudaran:

1. IDIOMA: poder comunicarnos eficientemente (en inglés, por lo menos, porque en español sabíamos que sería prácticamente imposible si no vas en un tour comercial).

2. COMIDA: poder conseguir lugares adecuados para comer (sobre todo por las niñas).

3. TRASLADO: poder comprar los billetes de tren y quedar en la misma cabina los 4 sin morir en el intento.

Emprendimos nuestra aventura y dijimos ¡Nĭ Hăo China! Debo decir que nada más llegar, la ciudad de Beijing nos sorprendió positivamente y, apartando el frío que pela, supimos que disfrutaríamos el viaje de la manera que sabemos hacerlo: descubriendo sus rincones, su gente, su gastronomía y su estilo de vida, a nuestro aire y con todos los sentidos al máximo…

                                       

Entonces, con el IDIOMA no tuvimos mayor inconveniente. La verdad es que muy poca gente en China habla inglés, pero también es cierto que si el idioma pone una barrera, las señas y los dibujos pueden ser tu herramienta para convertirse en el “idioma universal”.

La COMIDA fue un tema que fuimos dominando a medida que pasaban los días y ganábamos experiencia. Aunque al principio tratábamos de entrar en restaurantes más turísticos, donde la carta viniera con fotos o en inglés (tanto en Beijing como en Shanghai podías conseguir lugares donde comer que tuvieran la foto de los platos, pero en Xi’an fue una tarea más difícil), después de llevarnos un par de sorpresas (que resultaron agradables, aunque no sabíamos exactamente lo que estábamos comiendo), decidimos disfrutar de la gastronomía china sin complicaciones ¡Y nos fue genial! Si quieres saber más, visita ¿Qué comer en un viaje a China?



Y con el tema del TRASLADO entre ciudades, no saber comprar los billetes correctos, no elegir el tipo de asiento/cama (butaca, cama dura, cama blanda…) o quedar separados y tener que dormir en una misma habitación con personas desconocidas, era lo que más temor nos daba. Pero no fue complicado y los trenes no tienen nada que envidiar al AVE de España. Son limpios, veloces y cómodos. Estábamos tan cansados  en el trayecto de Xi’An a Shanghai que caímos como troncos y cuando nos dimos cuenta ya estábamos llegando (y eso que son 10 horas de recorrido). ¡Un 10 para el viaje en tren! Te cuento más detalles en Viajar en Tren en China: 6 tips para moverte por tu cuenta

 


 




martes, 27 de diciembre de 2011

China, cultura milenaria que atrae para siempre.

Manuel y Lourdes "El viaje a China merece mucho la pena".
Desde las aventuras de Marco Polo, el continente asiático ha representado un atractivo inminente para la cultura occidental. Cuando quieres escapar de la rutina, podrías pensar en un lugar donde todo te parezca innovador, donde cada detalle tenga un encanto especial que te deje siempre con ganas de volver. Un lugar que sin duda encaja dentro de esta descripción es China.

Manuel y Lourdes quisieron aprovechar sus vacaciones y conocer una cultura milenaria, su capital, lo que hay detrás de tantos años de historia, así que se fueron a Beijing y nos trajeron algunas fotos y recomendaciones de esos momentos especiales que disfrutaron en uno de los países asiáticos más emblemáticos.

Manuel y Lourdes en su viaje a China.

También Dalila decidió conocer más de China, tanto que regreso hablando Mandarín luego de hacer un curso estupendo.
Dalila se dejó encantar por la cultura china.

Sólo ver las imágenes nos traslada a esos encantadores paisajes que les dejaron encantados.

Paisajes encantadores y estructuras impresionantes son parte de Beijing.

¿Beijing o Pekín?
Pekín, que en chino significa “Capital del Norte”, es la capital actual de China y ha tenido muchos nombres hasta hoy. Entre 1928 y 1949, fue conocida en chino como Běipíng, cuyo significado era “Paz del Norte”, pero durante la ocupación japonesa la ciudad recuperó el nombre de Běijīng, para más tarde volver a llamarse Běipíng tras el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los japoneses abandonaron China. Desde los años 1980, los medios de comunicación taiwaneses utilizan también el nombre Běijīng y es éste nombre (Běijīng) el que corresponde a la forma tradicional española “Pekín”. Por lo tanto, Běijīng (en chino) o Pekín (en español), nos referimos a la misma ciudad imponente, rica en historia, en cultura y en monumentos ancestrales que merece la pena incluir en nuestras ciudades pendientes por visitar.

Beijing, ciudad enorme y centro político de China, cuenta con más de 19 millones de habitantes y tiene un pasado de más de tres mil años. Ha sido la capital de las últimas tres dinastías feudales instaladas en la llamada Ciudad Prohibida. Indiscutiblemente, con tantos años de historia, es punto imperdible para visitarla a ella y a su entorno, donde encontraremos imprescindibles lugares de visita, desde la mayor plaza del mundo (Tian An Men), hasta los Palacios Imperiales y la Gran Muralla China.

Lourdes resalta la amabilidad de los Chinos

Compras en Beijing
Como a todos los viajeros nos apetece siempre hacer algunas comprillas en el lugar que visitamos, una de las recomendaciones es ir al Mercado de la Seda. Allí encontrarás todo tipo de cosas: desde ropa y calzado (las mejores réplicas) hasta los más curiosos souvenirs. Eso sí, presta mucha atención a los artículos porque si bien es cierto que lo que encontrarás allí no tiene mucho que envidiar a las afamadas marcas originales, también es verdad que debes tener siempre presente que son imitaciones.
Otro punto importante es que la técnica del regateo no debe faltar si quieres conseguir un precio justo por lo que compras. A los más de 20.000 turistas que a diario visitan el Mercado de la Seda, los dependientes suelen ofrecerles los productos un 90 % más caro que el valor original.
También es aconsejable estar muy pendientes de que lo que se compra sea lo que te han ofrecido; es decir, pueden ofrecerte una prenda de poliéster, asegurándote que es de seda.

En la gastronomía también tienen gran variedad.

Te interesa saber…
Manuel y Lourdes nos cuentan que entre las cosas más resaltantes de un viaje a China está la calidad de los habitantes “la gente es encantadora, nos trataron en todo momento muy bien”. A pesar de la diferencia de idioma y de que no todos dominan el inglés, se muestran dispuestos a ayudar y son muy educados. Por supuesto, lo más aconsejable para visitar este destino es ir con Guía de habla hispana para hacer más placentera la estadía.

Manuel y Lourdes con sus Guías Exclusivos.

 
Por otra parte, existen algunas “reglas básicas” que los chinos desean que los visitantes respeten. Debemos recordar que son una cultura totalmente diferente. Por ejemplo, la puntualidad es algo a lo que le dan suma importancia.
A la hora de la comida, quizá encontremos algunos platos que nos puedan chocar un poco, pero debemos tener presente que para los chinos puede representar un “insulto” rechazar alguno de los platos que te ofrecen. Tampoco es bien visto comer toda la comida del plato, lo ideal es siempre dejar un poco de la comida.


"Comida viva" para escoger.

Es común ver “puestos ambulantes” en las calles con algunas comidas “exóticas” que para los occidentales puede resultar bastante extraño. Pero si eres bastante atrevido podrás degustar algunas brochetas de estrellas y caballitos de mar, cucarachas fritas (como si  fueran gominolas) y un sinfín de insectos que para los chinos son exquisiteces.

Platillos curiosos típicos en China

Visitas Recomendadas
Cuando pensamos en China, imaginamos templos, palacios, monumentos… Pero realmente es imposible describir la sensación de estar delante de cualquiera de sus lugares históricos porque China representa una mezcla de contrastes.

La Plaza de Tian An Men
Es la mayor Plaza del Mundo, con más de 440.000 m2. En ella podremos observar el Mausoleo de Mao Zedong, una edificación en la que reposa el cuerpo embalsamado del fundador de la República Popular China. En sus dos frentes tiene esculturas de campesinos, soldados, obreros y estudiantes.

Lourdes y Manuel en la Plaza de Tian An Men

La Ciudad Prohibida
También conocida como Palacio Imperial, ocupa una superficie de 720,000 m2 y posee más de 9.000 salones; sin duda es el mejor conservado y durante más de 500 años fue residencia del Emperador de China

Manuel y Lourdes en la Ciudad Prohibida

El Templo del Cielo
Tradicionalmente el Templo del Cielo era el lugar de oración para que los emperadores de las dinastías Ming y Qing hicieran rogativas al cielo por las buenas cosechas y por las lluvias. Es el más grande de los templos existentes de China. Actualmente, cuentan que los visitantes como superstición oran por la fertilidad cuando acuden al Templo del Cielo.

Dalila en el Templo del Cielo

El Palacio de Verano
Es un conjunto de templos, jardines, lagos y palacios que servía como lugar recreativo para la Corte Imperial.

Manuel y Lordes con el Palacio de Verano a sus espaldas.

La Gran Muralla China (Badaling)
Monumento Patrimonio de la Humanidad con 6.700 kilómetros desde la frontera con Corea hasta el desierto de Gobi, formando parte de la Ruta de la Seda. Badaling es una ruta muy frecuentada por turistas, con lo cual si deseas ver la verdadera esencia de este recorrido Manuel y Lourdes nos recomiendan visitar adicionalmente Mutianyu, ya que suele resultar mucho más autóctono que Badaling.

Una larga caminata, pero vale la pena.

Las 13 tumbas Ming
Es el lugar donde están enterrados 13 de los 16 emperadores de la Dinastía Ming del siglo XV, pasando por el Camino Sagrado. Están ubicadas al pie de las montañas Tianshou, en el distrito Changping de Beijing.

Lo que sí hay que tener siempre en cuenta es que una de las mejores maneras de descubrir las ciudades es recorriendo sus rincones y si esto puede resultar agotador te recomendamos subir a unos de estos típicos transportes, el cual además de ayudarte a recuperar energía te hará vivir una experiencia inolvidable.

Manuel y Lourdes paseando en Rickshaw


Viajeros como Eulogio (quien ha visitado además de Beijing, Hangzhou y Shanghai), Dalila (a quien ir de turista no le fue suficiente y decidió emprender un curso para aprender Mandarín en China) o Lourdes y Manuel (quienes luego de su viaje han regresado con ganas de conocer nuevas ciudades de este país asiático), han quedado con el gusanillo de volver y continuar la aventura de sus descubrimientos en este impresionante país que siempre guarda algo nuevo para sus visitantes.

Nosotros estamos seguros de que aunque los viajeros visiten China en múltiples oportunidades, la intensidad de las ganas por regresar será siempre la misma.