Viajar...

"Viajar te deja sin palabras y después te convierte en un narrador de historias" Ibn Battuta

La vida es nuestro Gran Viaje: comer fuera de casa, ir de paseo por un parque, descubrir un rincón desconocido, divertirnos en un río o atravesar el Atlántico, todo forma parte de nuestra gran experiencia.

"¡Ah, los lugares a los que irás!" Dr. Seuss





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jueves, 25 de febrero de 2016

¿Qué comer en un viaje a China?

 


Cuando visitas China te das cuenta de que el “Arroz Tres Delicias” y los “Rollitos de Primavera”, tal como los conocemos en España, no existen en realidad dentro de la gastronomía china. Los restaurantes chinos varían mucho el contenido de sus cartas, de acuerdo a la región e incluso a la ciudad donde te encuentres. Por ejemplo, si vas a Beijing, encontrarás que cocinan muchos platos asopados, con caldo y con picante. En Shanghai, en cambio, suelen usar bastante picante también pero los platos son más secos, al horno o fritos. El arroz lo comen blanco y como acompañante del resto de platos.


Los Noodles, protagonistas de la gastronomía china.


Si eres de los que se preocupa por la comida cuando visitas lugares desconocidos, entonces deberías considerar comer en el hotel (suponiendo que te quedes en un hotel con restaurante internacional) o en las franquicias de restaurantes. En las principales ciudades como Beijing o Shanghai encontrarás muchos de estos y no será mayor problema, aunque si visitas ciudades del interior como Xi’an o Pingyao, te costará un poco más. Pero no tienes de qué preocuparte porque la comida china es deliciosa y utilizan muchos vegetales, sopas y verduras. Así que seguro vas a probar platos fabulosos donde sea que te encuentres.


Manitas de cerdo al wok.


Sólo procura comer en establecimientos o en ferias de comida que no sean los puestos ambulantes que verás por cualquier parte y céntrate en locales que cumplan con estas características fundamentales:

1. Que tengan la carta en inglés o con fotografías.

2. Que tengan platos “buyao lade” (sin picante), si eres de los que no come picante.

3. Que sean cadenas de comida.



Si la carta no tiene fotografías, es más fácil si está en inglés.

 

Si no te gusta el picante, asegúrate que tu plato sea “buyao lade”.


Si quieres probar algunas comidas típicas, intenta con los “Dumplings” o los “Dim Sum” que suelen venir acompañados de unas sopas con vegetales. También puedes probar noodles en todas sus versiones.


Los maravillosos Dumplings.

Además, si vas a Xi'an y visitas el barrio musulmán, puedes comprar un pan del tamaño de una torta de pueblo con un sabor y textura únicos, por unos 5 yuanes.

Ahora bien, si eres de los más aventureros y disfrutas probando sazón de todo el mundo, entonces habrás llegado al lugar perfecto. Te sorprenderá descubrir ferias de comida subterráneas como si se tratara de Charlie y la Fábrica de Chocolate, donde encontrarás todo tipo de comida al atravesar una cortina de plástico. Exóticos platos como “sangre coagulada, guisada y súper picante” o manitas de cerdo con vegetales, hasta noodles con carne y verduras, arroz frito, dumplings o un bocadillo en un pan estilo árabe.


Las comidas más auténticas están detrás de esas cortinas…


Podrías ir a la calle Wanfujing y atreverte con los pinchos de escorpiones moviéndose o los caballitos de mar esperando a que los metan en la freidora. Esto no te causará tanta impresión como el olor que te acompañará hasta que logres salir de ese largo callejón. Si no te atreves con los insectos, también venden brochetas de frutas caramelizadas, pinchos de carne/pollo, rollitos de primavera gigantes o postres típicos.


Insectos a la carta.


Si hay algo que no te dejará indiferente es entrar a un Carrefour. En la sección de pescadería, tienen unos acuarios gigantes con todo tipo de peces, tortugas, anguilas, sapos, ranas pero todo vivo (como una tienda de mascotas). La gente haciendo la compra, selecciona el animal que le guste, lo pesa y se lo lleva a casa vivo para cocinarlo.

 

Zona de carnicería/pescadería en Carrefour.


También tienes que fijarte muy bien cuando compres dulces porque alguna bollería parece de chocolate, pero son de una crema de alubias. Realmente saben muy bien, pero que no te sorprenda un bocado esperando que sea chocolate, porque a chocolate no sabe.

También notarás que no suelen comer lácteos. Generalmente las bebidas que parecen leche son de soja o bebidas vegetales. Así que si eres de los que consume leche, te costará un poco encontrarla o tendrás que estar dispuesto a pagar bastante más de lo que estás acostumbrado, porque la que se consigue es cara.

martes, 23 de febrero de 2016

China: la elección del hotel sí importa.

 


Siempre digo que del hotel donde te alojes dependerá gran parte de la percepción que tendrás sobre la ciudad. Si te alojas en un hotel demasiado básico o en una zona no demasiado buena, siempre te parecerá que la ciudad tiene una parte sin encanto y será eso lo que percibas al acostarte si la cama no es confortable o si la habitación huele a humedad y al levantarte cuando te sientas abrumado por tener que atravesar media ciudad para llegar a los lugares turísticos o caminar por calles oscuras con personas que te miren como a cucaracha en baile de gallina. Además, en la mayoría de los casos, merece la pena pagar un poco más por una mejor categoría y una mejor ubicación porque si tu alojamiento está lejos del centro, tienes que tener en cuenta el gasto de dinero y la pérdida de tiempo para trasladarte desde la zona donde está tu hotel hasta las principales atracciones de la ciudad.

Es verdad que hay algunas ciudades donde es irrelevante escoger un hotel que no está en pleno centro o que la calidad de los hoteles es bastante alta y podría ser suficiente un 2 o 3 estrellas. Pero en China no es el caso.

Un tema con el que debemos tener especial cuidado es con la ubicación que te muestran los hoteles en el mapa. Son muchos los hoteles que he visto con "dirección equivocada" en Google Maps, señalando que están en una buena ubicación y lo cierto es que están bastante alejados del centro. Son "Errores" que (creo) pueden ser intencionales, para que los clientes seleccionen el establecimiento y una vez estando en China y vean que no está donde esperaban ya no les quede otra alternativa que continuar en ese hotel.

Si te gusta la comodidad y la tranquilidad, te recomiendo escoger un hotel con más de 4 estrellas y preferiblemente de alguna cadena internacional. Además, antes de escoger el hotel debes tener en cuenta que no en todos los establecimientos de China admiten turistas extranjeros. Recuerda que en china tienen mucho turismo interno y existen hoteles que están diseñados únicamente para sus ciudadanos.

Estos hoteles que te dejo aquí te pueden servir tanto si viajas en familia como si viajas solo o en pareja. Están bien ubicados, de manera que puedas movilizarte fácilmente por la ciudad y son hoteles cómodos, con buena atención y servicio. Los precios de los hoteles en China son bastante económicos, así que siempre valdrá la pena quedarse en hoteles de categoría superior.

En Beijing: Novotel Beijing Xin Qiao****

Ubicado en el centro de la ciudad, cerca de la estación Chongwenmen que comunica dos de las principales líneas de metro (la 2 y la 5) que te permiten movilizarte por los principales lugares turísticos. Está a poca distancia andando de la Ciudad Prohibida, la Plaza de Tian’Anmen y la zona comercial de Wangfujing. Las habitaciones son cómodas y espaciosas. Tienen Wifi en la habitación, aunque es importante recordar que si quieres utilizar redes sociales como Facebook tienes que comprar una VPN porque en China está bloqueado tanto el FB como Google, Hotmail...

 



TIP para el Novotel Beijing Xin Qiao: si puedes, escoge una suite con desayuno, porque tendrás el desayuno en un restaurante/lounge privado, lo que es bastante cómodo ya que generalmente está prácticamente solo. La comida del desayuno es variada y puedes escoger entre los típicos desayunos chinos (rollitos de primavera, arroz, vegetales, avena en atol…) o comida occidental como bollería, huevo frito, embutidos, salchichas…



 En Xi’An: Grand Mercure Xi’An on Renming Square*****

Es un hotel de lujo que te permitirá recorrer los puntos turísticos de la ciudad y descansar con toda la comodidad que buscas. Está en una zona céntrica y de fácil acceso para cualquier parte de Xi’an, pero está en la zona antigua de la ciudad, a 10 minutos andando de la Torre de la Campana y la Torre del Tambor, en el interior de la muralla de la dinastía Ming de la antigua ciudad de Xi'an y rodeado por los tranquilos patios y los elegantes jardines de la "cuna de la civilización china". El desayuno es variado, aunque predomina la comida oriental y los dumplings y dim sum serán tus mejores aliados, como te lo cuento en ¿Qué comer en China?

 



TIP para Grand Mercure Xi’An on Renming Square: aunque el hotel está cerca de una estación de tren, ten en cuenta que en Xi’an hay varias estaciones de tren y la que está cerca del hotel es la más antigua, la que se usa para los trenes lentos que no son los que se usan para viajar a Shanghai. Esta estación queda a 40 minutos del hotel. Puedes ver más en  Viajar en Tren en China: 6 tips para moverte por tu cuenta.

 



 

- En Shanghai: Radisson Blu Hotel Shanghai New World*****

Con una ubicación céntrica en la calle Nanjing Road, a unos pasos de la plaza People’s Square y del metro de Shanghai. Las habitaciones tienen ventanas panorámicas y en la cima del hotel (en la bola gigante que se ve desde afuera) hay un restaurante giratorio que te permite ver la ciudad a 360° mientras disfrutas de una cena o unas bebidas.



TIP para Radisson Blu Hotel Shanghai New World: escoge habitación con desayuno. La mayoría de las tarifas vienen sin desayuno pero te ahorrarás algo de dinero si lo contratas con la habitación y no tienes que pagarlo luego en el hotel.




viernes, 19 de febrero de 2016

¡Nĭ Hăo China!



  

Desde hace mucho teníamos ganas de ir a China, pero siempre terminábamos descartándolo como destino porque con dos niñas pequeñas, nos dio por pensar que no sería demasiado fácil conocer un país con una cultura tan diferente a la nuestra. Nada más lejos de la realidad.

Uno de esos días en los que empiezas a pensar cuál será el siguiente destino, decidimos que acabaríamos el año disfrutando de ese viaje con el que muchas veces habíamos soñado. Así que nos vestimos de Trotarincones y empezamos a planificar nuestro encuentro con el gigante asiático.

Para empezar, teníamos poco más de 15 días, lo cual no nos daba demasiado margen para incluir muchas ciudades porque China es muy grande. Así que escogimos tres de las principales ciudades:

Beijing, porque queríamos conocer la Gran Muralla, el Templo del Cielo y la plaza de Tian An Men.

Xi’an, porque deseábamos ver personalmente a los Guerreros de Terracota.

Shanghai porque ¿a quién no se le han puesto largos los dientes viendo postales del Skyline del Bund desde el Pudong?

Cuando comentas que viajarás a China con niños pequeños, la gente empieza a pensar que eres valiente. Pero si además les dices que no irás en un tour comercial sino que irás por libre para poder ir a un ritmo más cómodo para las peques, entonces empiezan a verte como loco.

Pues así de locos, organizamos nuestro itinerario con las actividades que incluiríamos, teniendo en cuenta principalmente las que brindaran mayor entretenimiento para las niñas… Con casi todo listo, sólo esperábamos que tres cosas nos ayudaran:

1. IDIOMA: poder comunicarnos eficientemente (en inglés, por lo menos, porque en español sabíamos que sería prácticamente imposible si no vas en un tour comercial).

2. COMIDA: poder conseguir lugares adecuados para comer (sobre todo por las niñas).

3. TRASLADO: poder comprar los billetes de tren y quedar en la misma cabina los 4 sin morir en el intento.

Emprendimos nuestra aventura y dijimos ¡Nĭ Hăo China! Debo decir que nada más llegar, la ciudad de Beijing nos sorprendió positivamente y, apartando el frío que pela, supimos que disfrutaríamos el viaje de la manera que sabemos hacerlo: descubriendo sus rincones, su gente, su gastronomía y su estilo de vida, a nuestro aire y con todos los sentidos al máximo…

                                       

Entonces, con el IDIOMA no tuvimos mayor inconveniente. La verdad es que muy poca gente en China habla inglés, pero también es cierto que si el idioma pone una barrera, las señas y los dibujos pueden ser tu herramienta para convertirse en el “idioma universal”.

La COMIDA fue un tema que fuimos dominando a medida que pasaban los días y ganábamos experiencia. Aunque al principio tratábamos de entrar en restaurantes más turísticos, donde la carta viniera con fotos o en inglés (tanto en Beijing como en Shanghai podías conseguir lugares donde comer que tuvieran la foto de los platos, pero en Xi’an fue una tarea más difícil), después de llevarnos un par de sorpresas (que resultaron agradables, aunque no sabíamos exactamente lo que estábamos comiendo), decidimos disfrutar de la gastronomía china sin complicaciones ¡Y nos fue genial! Si quieres saber más, visita ¿Qué comer en un viaje a China?



Y con el tema del TRASLADO entre ciudades, no saber comprar los billetes correctos, no elegir el tipo de asiento/cama (butaca, cama dura, cama blanda…) o quedar separados y tener que dormir en una misma habitación con personas desconocidas, era lo que más temor nos daba. Pero no fue complicado y los trenes no tienen nada que envidiar al AVE de España. Son limpios, veloces y cómodos. Estábamos tan cansados  en el trayecto de Xi’An a Shanghai que caímos como troncos y cuando nos dimos cuenta ya estábamos llegando (y eso que son 10 horas de recorrido). ¡Un 10 para el viaje en tren! Te cuento más detalles en Viajar en Tren en China: 6 tips para moverte por tu cuenta

 


 




miércoles, 27 de julio de 2011

Conocer el Paraíso

Nuestro Viajero JC se dio un paseo por el archipiélago de Los Roques y nos trajo este post para compartir su experiencia en "el Paraíso".

La satisfacción de conocer el paraíso
Por JC


¿Qué se sentirá estar en el Paraíso?


Cayo de Agua, un verdadero Paraíso
El día que llegué y pisé la más fina y brillante arena, me parecía estar en un sueño. Era como si los sentidos se agudizaran: el olor a sal y a coco, el agua cristalina y cargada de energía, la brisa fuerte pero delicada al mismo tiempo. Había llegado a Los Roques.

Muchas veces al escuchar hablar de este archipiélago, me imaginaba un grupo de cayos como cualquier otra isla de Venezuela, pero ese día, en el mismo momento de mi llegada, comprendí que Los Roques era uno de los rincones que debí haber conocido hace mucho tiempo y que, por supuesto, es un lugar único.

Todo comenzó cuando, con ganas de playa, sol y algo más, inicié la aventura de embarcarme en un viaje que, aunque me emocionaba, lo imaginaba como cualquiera de los que he hecho anteriormente a las costas venezolanas. Me gusta ir descubriendo rincones por el mundo, pero Los Roques me hizo descubrir que muchas veces los lugares más impactantes están más cerca de lo que creemos.

Con mi equipaje, tomé un vuelo rápido, con algo de turbulencia suave, pero rápido. Lo más inquietante quizá haya sido el aterrizaje porque recuerdo que mientras veía por la ventanilla, sólo podía pensar que la pista no sería lo suficientemente larga como para esperar que el avión se detuviera por completo. Afortunadamente está todo bajo control.
Como un explorador, me bajé del avión y fue entonces cuando el Gran Roque empezó a tomar forma en mi cabeza. La bienvenida calurosa por parte de sus habitantes me hizo sentir como en casa, en una casa muy parecida a un paraíso; un lugar valorado por quienes allí conviven.
El Gran Roque y su pista de aterrizaje

Como soy de los viajeros que se integran y experimentan el compartir con la cultura de los lugares que visito, me dejé guiar por las recomendaciones de los lugareños, quienes conocen muy bien las maravillas de este rincón caribeño. "Váyase a Francisqui, luego a Madrisqui y otro día a Cayo de Agua pa’ que vea como se lo va a pasar", me dijo un muchacho. Así lo hice. Armé mi itinerario y pedí que me trasladaran en lancha a cada una de las islas, respirando un aire puro, vital.

En Madrisqui

Doña Carmen es el nombre de la posada donde pasé esos inolvidables días. Allí desayunaba y cenaba cada día. Una comida típica del lugar, preparados de manera sana y artesana. Los almuerzos (las comidas) los tomaba en el cayo en el que estuviera cada día. Generalmente lo preparaba antes de salir de la posada. Incluía siempre algo ligero como sándwiches, ensaladas, galletas y sobre todo muchísima agua.

Hay que tener en cuenta que debemos llevar todo cuanto sea necesario ya que una vez allí en el cayo no encontraremos productos en venta. Es aconsejable llevar agua, protector solar, gafas de sol, gorro y todo lo que creamos que vamos a necesitar, sabiendo que el sol estará sobre nosotros por muchas horas.

Uno de los consejos que recibí y que quiero compartir ya que fue de mucha utilidad, es que acordemos muy bien con el conductor de la lancha el lugar donde nos dejará y nos recogerá, así como la hora a la que deberemos estar en ese punto para la vuelta a nuestro alojamiento.

Los Roques y sus barquitos
Por supuesto, aquello de llevar las provisiones necesarias implica vigilarlas, no sea que les pase como a mi en Cayo de Agua. No, no fui víctima de la delincuencia ya que Los Roques es un lugar súper seguro, con mucha vigilancia y cuyos habitantes tienen una excelente cultura turística. Lo que me sucedió fue que quise dar un paseo por la orilla del mar y andando me fui alejando, así que al regresar vi desde lejos que algo estaba debajo de mi sombrilla. Al acercarme me di cuenta de que un perrito estaba ocupando mi lugar y cuando llegué me miró, tomó la bolsa con los sándwiches de ese día y se la llevo sin más. Así que esa tarde nos quedó sólo comer el postre. Nos tocaría esperar una suculenta langosta recién sacada del mar (no dejen de probar alguna porque son exquisitas).

Como ésta, muchas anécdotas que contar de Los Roques, pero sin duda lo más importante es que vayas en el plan que vayas, bien sea en familia, con la pareja, sólo o en grupo, este archipiélago siempre te dejará la sensación de haber estado en el Paraíso, de haber sido libre, de recuperar energías perdidas y sobre todo de comprobar que Venezuela tiene mucho más de lo que día a día solemos ver o escuchar. Desde entonces, yo se lo que se siente estar en el Paraíso.
Los Roques, sin duda un Paraíso que hay que conocer

sábado, 2 de julio de 2011

El AMOR a ROMA



Roma es una de esas ciudades que no defrauda al que la visita. Por algo sus letras leidas al revés significan AMOR. Un amor que se le toma nada más llegar a ella. Cualquier cosa que busques como  viajero, en Roma lo encontrarás. Es una ciudad para disfrutar paso a paso, deteniéndose en cada detalle, en sus museos, galerías de arte, iglesias, plazas, palacios, monumentos y jardines.
Sin duda, la gastronomía italiana es uno de los puntos importantes de Roma; un delicioso helado artesano o un café se convierten en toda una experiencia para disfrutar durante el paseo.
En la conocida “cuna de la civilización”, se acumulan años y años de historia, lo que crea un ambiente mágico  con una mezcla entre el arte medieval y el esplendor del renacimiento y el barroco.
Roma puede conocerse de muchas maneras, sólo, en compañía, en familia. Hay muchos lugares por los que se puede empezar a recorrer esta maravillosa ciudad. Pero algo imprescindible, sea cual sea el plan que tengamos, es seleccionar un calzado con el que te sientas cómodo, pues si algo no se puede dejar de hacer en Roma (además de probar las exquisitas pizzas y helados) es caminar, recorrer sus rincones y descubrir todo lo que esta histórica capital tiene guardado para sus visitantes.
Los niños disfrutan tanto como los adultos el recorrido por Roma
Subirse a un crucero de los que te llevan por el Río Tíber resulta una experiencia única, pues te enseñará la ciudad desde otra perspectiva, te llevará a unir el pasado con el presente y crear los sueños más impresionantes.
Cerca de este río, encontrarás la Piazza della Bocca della Veritá, que alberga a la iglesia medieval de Santa María in Cosmedin, donde se encuentra la Boca de la Verdad, el mismo monumento mostrado en la película “Vacaciones en Roma” que representa la cara de una divinidad, cuya leyenda cuenta que aquel que dijera una mentira e introdujera su mano derecha en la boca de la efigie perdería la mano. Si te atreves a intentarlo, seguramente obtendrás una estupenda foto, al menos si no mientes.
Un buen comienzo andando sería visitando la Piazza San Pietro, donde estaremos ante el corazón del cristianismo: la Basílica de San Pedro del Vaticano. En la capilla, nada más entrar a la derecha, se encuentra una de las obras de arte más importantes “La Pietá” de Miguel Ángel. Otro punto que merece especial atención es la tumba de San Pedro, ubicada en la misma Basílica.
Una visita fija en Roma es El Vaticano
Por su parte, la Capilla Sixtina es una de las joyas más preciadas, convirtiéndose en emblema de reconocimiento del Vaticano.
Si seguimos caminando llegaremos a la Piazza della Rotonda, donde lo primero que encontraremos será la fachada del Panteón, impactante templo que alberga en su interior las tumbas de muchos reyes italianos. En esta misma plaza están también otros monumentos como el Templo de Adriano y el Palazzo del Collegio Romano.
El Panteón, historia pura
Y de plaza en plaza, llegamos a la Piazza Navona, donde los edificios renacentistas, las fachadas barrocas de las iglesias y las tiendas de antigüedades forman el conjunto perfecto que da vida a uno de los espacios más alegres de la ciudad. Con la Fontana del Nettuno, la Fontana dei Fiumi y la Fontana del Moro, la Piazza Navona cobra un aspecto inigualable. Indudablemente una parada cargada de luz, agua y color y que no debemos olvidar.
Piazza Navona, llena de vida
Después de tanta maravilla, podremos tomarnos un descanso. Bastará que te acerques a cualquiera de las miles de pizzerías para querer quedarte en Roma por siempre. Masa muy fina y crujiente, elaborada en horno de leña, acompañada de un buen vino te harán sentir como si el tiempo se detiene ante tu paladar. Una de las mejores pizzerías, está precisamente junto a la Piazza Navona: la Pizzería Da Baffetto. Los amantes de la comida italiana encontrarán en este lugar el ambiente perfecto para degustar las mejores pizzas y pastas, envueltos en un ambiente italiano, raciones enormes y buen vino. Es cierto que hay que tener un poco de paciencia ya que la fama de Da Baffetto  viene acompañada de largas colas para comer, pero su efectivo servicio y el suculento menú harán que olvides el tiempo de espera. Si hay demasiada cola y tienes mucha prisa (o mucha hambre), tienes la opción de llegarte hasta la Pizzería Montecarlo (de los mismos dueños que Da Baffetto), a pocos metros de allí.
La Pizza Romana la puedes comprar por trozos y así pruebas todas las variedades
Ya con la barriguita llena, puedes continuar el recorrido hasta llegar a la Plaza Venecia. Allí se erige el Monumento a Vittorio Emanuele II, una obra de mármol inmensa que representa la unión de Italia como nación a través de la figura del monarca.
Plaza Venecia, una de las más bellas
Si quieres volver a Roma, puedes seguir la tradición y arrojar una moneda a la Fontana Di Trevi, una impresionante fuente que goza de una luz especial y de un brillo casi mágico. La identificarás inmediatamente ya que es conocida por la película “La Dolce Vita” de Federico Fellini.
Fontana Di Trevi
Cuando menos lo esperes, habrás llegado al Coliseo, el mayor de los anfiteatros de Roma y construido sobre los terrenos pantanosos del antiguo palacio de Nerón. En su arena se vivieron innumerables espectáculos como duelos de gladiadores y obras de teatro. Sólo subir y recorrerlo te hace imaginar las representaciones y luchas que se efectuaron en ese lugar.
Vista del Coliseo
Si no llegaste a visitar la Piazza di Spagna, te habrás perdido uno de los puntos de encuentro más populares entre los turistas y visitantes. Está rodeada de hoteles lujosos, antiguos cafés y elegantes comercios y es un espacio que sirvió de escenario para las celebraciones de la aristocracia italiana. Algunos de los monumentos que adornan esta plaza son la Fontana della Barcaccia, el Palazzo di Spagna y la Scalinata della Trinitá.
Roma es de esas ciudades que todos queremos conocer y que una vez que hemos estado allí siempre tenemos pendiente el regresar. Una de las cosas que seguramente te impresionen más es comprobar que mucho de lo que has aprendido a través de la historia o las películas, puedes verlo y sentirlo allí en esa ciudad.
Vista desde la Plaza Venecia
Si vas por un par de días seguramente te quedarán ganas de volver para recorrer lo que te faltó y si vas por un poco más de tiempo, lo más seguro es quieras quedarte allí para siempre. Roma es de esos lugares a los que sólo podemos decirle un “hasta pronto”, esperando el momento de volver a sus calles.

jueves, 2 de junio de 2011

Bruselas, la ciudad de mil caras

Bruselas, la ciudad de las mil caras

Grand Place, Bruselas.

Una capital europea, para algunos “la” capital europea. Quienes no la conocen, la pueden imaginar como cualquier otra ciudad, con edificaciones modernas que contrastan con otras antiguas, con elevado número de personas transitando por sus calles, con un Parlamento Europeo repleto de altos ejecutivos, una lista de Museos importantes, en fin, con todo lo que otras ciudades pueden tener. Pero ¿qué hace especial a Bruselas?
Pues, aunque Bruselas tiene muchos elementos de cualquier otra ciudad europea, también tiene otras caras. Hay una parte de esta ciudad belga que está llena de verde, de cultura, de gastronomía, de vida, de tradición, de diversidad. Si tuviera que definir a Bruselas en una sola frase, definitivamente sería “La ciudad de puertas abiertas que enamora y donde hay un lugar para todo el que la visita”. Allí pueden reunirse personas totalmente diferentes y logran encontrar un atractivo para cada uno.
Caminar por sus adoquines, dar un paseo en bicicleta, tomar un descanso en alguno de sus parques, saborear algún gofre con el chocolate especial o unos Spéculoos cuyo sabor y aroma son casi indescriptibles y beber una de las más de 500 cervezas producidas en Bélgica (la Kriek es una recomendación puntual para quienes desean algo delicado pero exquisito, su sabor a cereza y esa fusión entre lo dulce y lo agrio la hacen una de las favoritas), son sensaciones que conocemos bien quienes nos hemos dejado enamorar por esta encantadora ciudad.
En gastronomía, no son muchos los que conocen la calidad de los platillos belgas. Sin embargo, quienes hemos tenido el placer de degustar alguno, sabemos que deberían ser reconocidos a nivel mundial. Bruselas ofrece numerosos restaurantes donde poder disfrutar de la comida típica belga, tal como los mejillones con patatas, las croquetas de queso y gambas, los espárragos en salsa belga y muchos otros deliciosos platillos que hacen de la estancia en la ciudad, bien sea por trabajo o vacaciones, un verdadero placer. Sólo hay que imaginar lo apetitoso de hacer una merienda a base de crêpes (pannekoeken en neerlandés), gofres y chocolate caliente, para desear encontrar un nuevo momento y volver a visitar esta capital.

Gofres Belgas: para todos los gustos.

Un destino para todos
Bruselas  es un destino ideal para cualquiera que sea el plan (vacaciones, escapadas, trabajo, estudio) ya que tiene siempre un buen itinerario para todos. Los que van por negocios, tienen en Bruselas hoteles céntricos, distancias cortas entre los diferentes lugares, excelentes restaurantes, incluso para quienes disponen de poco tiempo y la mayor concentración de servicios dirigidos a los empresarios.
Los que visitan la capital belga en familia, disponen de actividades de esparcimiento donde pueden participar todos los miembros. Así encontramos en Bruselas hoteles con disponibilidad para habitaciones familiares e instalaciones adaptadas a ellos. Quienes disfrutan del viaje en familia deben tener en cuenta que Bruselas es la ciudad del cómic. Existe allí un Museo del Cómic con una gran diversidad como Los Pitufos, Luky Luke y Tintin (que son belgas, aunque muchos no lo sepan).
Los amantes del cómic tienen en Bruselas un paraíso.
Además, pueden disfrutar del Museo del Niño o el Bruparck, donde se concentran el Atomium, el parque temático de Europa en miniatura Mini Europe, y numerosas salas de cine o rentar alguna bicicleta de varias plazas con capacidad para toda la familia y dar un inolvidable paseo por la ciudad en bicicleta. Quizá también sea apetecible dar un paseo en coche de caballos, lo que los niños seguramente disfrutarán al máximo.
Dejarse enamorar en Bruselas
“Compartida, la vida es mejor” dicen por ahí. Pues para las parejas, Bruselas es un destino perfecto ya que el amor se respira en todos los rincones. La Grand Place, conocida como la plaza más hermosa del mundo, la visites de noche o de día, en verano o en invierno, es el punto de encuentro de parejas de enamorados de todas partes del mundo. También está el barrio del Sablon, que es una zona tranquila en el centro de la ciudad. En él las parejas disfrutarán de sus mercadillos y podrán elegir entre gran variedad de restaurantes que serán inolvidables no sólo por la calidad de su comida, sino por su decoración. Dar un paseo, dejarse endulzar por los pralinés y dejarse llevar por los detalles que tiene cada restaurante, café y hotel de esta ciudad, seguramente permitirá que las parejas encuentren su espacio romántico.

La variedad hotelera en Bruselas no sólo es amplia, sino de excelente calidad
Para el alojamiento, existen numerosos hoteles que harán la estancia en Bruselas un tiempo memorable. Uno en especial, el Hotel Amigo, es ideal para aquellos que quieren algo diferente, algo con encanto. Este hotel era la antigua prisión y fue remodelado para ofrecer a los clientes un servicio de lujo con el detalle de estar en pleno corazón de la ciudad, justo al lado de la Grand Place.

Hotel Amigo, un hotel con encanto en pleno centro de Bruselas

Donde lo Inn hace juego con lo Antiguo
Así como las grandes ciudades tienen sus reconocidas avenidas, Bruselas cuenta con la avenida Louise en la parte alta de la ciudad, cerca del Palacio de Justicia. La avenida Louise ha sido inspiración para los grandes de la moda como Dominique Rigo quien propone las creaciones de los grandes diseñadores como Poliform, Knoll, Vitra, Cassina o Senteurs que crea perfumes extravagantes y originales.
Por su parte en Marolles se puede encontrar desde un sifón (a veces hasta con un líquido desconocido, pero extrañamente precioso), hasta cómics baratos. Para los que aman los contrastes, Marolles representa el barrio ideal. Sus paredes decoradas con dibujos y sus mercadillos son su atractivo especial.

Mercadillo en Bruselas
Saint Jaques, un barrio donde caben todos
A pocos metros de la Grand-Place, se encuentra el Barrio Saint-Jacques, conocido Barrio Gay, donde lo que sobra es alegría y color. Visitarlo, ver sus comics en las paredes integradas por completo al entorno, observar la alegría, espontaneidad y libertad con la que se vive cada día allí es parte fundamental de disfrutar los rincones de Bruselas.
Cuando empieza la primavera Saint-Jacques se viste de flores, de terrazas, de gustos refinados.

Barrio Gay de Bruselas. Resalta el mural adaptado a la zona.

El niño haciendo pis
Cerca de la Grand Place, se encuentra un monumento llamado Manneken Pis. Todos los que vamos a Bruselas tenemos la curiosidad por verle y, aunque al llegar comprobaremos que las expectativas respecto al tamaño eran bastante elevadas, es un punto que obligatoriamente hay que visitar ya que simboliza el espíritu independiente de los habitantes de Bruselas. Cuenta una de las versiones de su historia (la que más me gusta) que un rico comerciante durante una visita a la ciudad con su familia, perdió a su pequeño hijo. El comerciante rápidamente formó un grupo de búsqueda que recorrió todos los rincones de la ciudad hasta que el niño fue encontrado orinanado en un pequeño jardín. El comerciante, como un regalo de agradecimiento a los locales que ayudaron durante la búsqueda, ayudó a construir la fuente.

Manneken Pis con uno de sus trajes.
En realidad, lo que se sabe es que había una estatua parecida pero de piedra (siglo XV aproximadamente) que fue robada en varias ocasiones y que posteriormente fue sustituida por una estatuilla de bronce que los bruselenses protegieron durante el bombardeo de la ciudad por los franceses y que actualmente se encuentra en el Musée de la Ville de Bruselas. El Manneken Pis que está en el centro de Bruselas es una réplica de ese original.
También hay una versión femenina de este pequeño, aunque no tan conocida como el Manneken, y se llama Jeanneke Pis. Tanto el niño como la niña están a la misma distancia de la Grand Place pero cada uno a un extremo opuesto. La Jeanneke con sus dos coletas se ha convertido en otro punto turístico de la ciudad de Bruselas.
Si hay algo que Bruselas deja muy claro para sus visitantes es la sensación de querer volver. Siempre quiero regresar a Bruselas, por trabajo, por amor o por alguna razón que aún no me he inventado, pero seguramente conseguiré pronto. Pensando un poco, ya que de todas las veces que he ido a la capital belga no he visto a la Jeanneke, éste será mi motivo para regresar a Bruselas y descubrir nuevos rincones y nuevas caras de la Capital Europea.


domingo, 10 de abril de 2011

Tánger, la puerta de África que mira hacia Europa

 

Aeropuerto de Tánger, Marruecos.

"As Salam Ailekum", escuché decir a aquel hombre. Después de eso, nada más salir del aeropuerto, la tibia brisa mediterránea y los rayos del inclemente sol me convencieron de que la aventura había comenzado... Aquello que está tan cerca y a la vez tan lejos, el límite entre dos continentes. Y yo estaba a punto de sumergirme en esa sensación de placer producida por lo desconocido: ya no tuve duda, estaba en territorio Africano.

Tánger, la Puerta de África que mira hacia Europa
De todo lo que había escuchado y leido acerca de Marruecos, tenía presente algo que recomiendo poner siempre en práctica: "el regateo es la base de cualquier negociación". Antes de subir al taxi, pregunté por cuánto me llevaría al hotel y, aunque no se me da muy bien eso de "más barato por favor", terminé negociando la mitad de lo que inicialmente me había indicado el taxista que me costaría. Primer logro, excelente!

Recuerdo que durante el recorrido (aproximadamente se tarda una hora en llegar del aeropuerto de Tánger al centro de la ciudad), no pude evitar pensar en lo mucho que nos quejamos día a día del tráfico y los conductores, de los que irrespetan las señales en alguna oportunidad y de lo que denominamos caos en las grandes capitales como Madrid. Pero aquello era otra cosa, era un contínuo sonar de las bocinas y los peatones debían asegurarse de acelerar el paso (aunque la señal estuviera a su favor) para evitar ser pillados por los coches, cuyos conductores no asomaban la más mínima intención de detenerse ante ningún semáforo colorado.

Al llegar al hotel, como era pronto, decidimos salir a recorrer los alrededores. Una mezcla de culturas se hacía cada vez más evidente. La huella de los españoles, la separación entre hombres y mujeres musulmanes, la influencia de la apertura occidental y los aromas (¡Oh, esos aromas!) son algunas de las cosas que te maravillan en este territorio de contrastes.

Azafrán, Menta y Cordero
 
Kefta, delicioso.

Como los viernes en casi cualquier restaurante de Tánger se puede disfrutar de un Cuscús de Cordero (los hay de pollo y pescado, pero el de cordero es la especialidad), nos fuimos a degustarlo. Desde ese día quedé prendada de su sabor, su textura y hasta su presentación; hasta me compré como parte de los souvenirs una "cuscusera" para experimentar en casa preparando diferentes versiones de este plato típico marroquí. En el Gran Zoco se consigue de todo!

Indiscutiblemente, hay que probar parte de su gastronomía: el Cuscús, el "Kefta" que es un plato de carne preparado en una cazuela de barro con un huevo y una salsa picante - el mejor que he probado fue en un restaurante ubicado en la Avenida Mohamed VI, frente al paseo marítimo - el khobz, pan marroquí que te da la sensación de no saber si es pan o galleta, por lo que resulta ideal para acompañar comidas y hasta para disfrutarlo sólo.

Pero como me encanta el dulce y los postres nos pueden faltar, encontré un lugar estupendo, la pastelería La Española, donde tienen gran variedad de delicados pastelillos, tartas, galletas y otros dulces preparados con miel y ajonjolí que te proporcionarán la energía necesaria para continuar recorriendo los rincones de Tánger.

 
Un paseo en Camello siempre es una gran experiencia.
Atlántico y Mediterráneo
En Tánger tenemos dos opciones para disfrutar del mar: la playa bañada por el mediterráneo, que es donde está el puerto, y las playas semi virgenes del Atlántico.

En las primeras, nos encontramos con gran cantidad de visitantes y "observadores", pues es habitual que al final de la jornada laboral se dirijan a la playa para observar el mar y, por qué no, a las turistas que se lucen con sus bikinis.

En esa playa, me encontré con un marroquí, propietario de dos camellos que por unos 5 Euros (unos 60 Dirhams) me hizo dio un paseo por la playa subida a un camello por una media hora. Una experiencia excelente!!

La segunda playa, la del Atlántico, es bastante más fría, pero sólo ver los diferentes tonos de azul en un agua mucho más cristalina, te hacen sentir en un paraíso natural.

¿Me puedo sentar?
 
Una bebida universal.

En las prolongadas avenidas, las terrazas de los "salones de Té" son fundamentales y resulta curioso descubrir que en ellas sólo se sientan hombres. No es bien visto que las mujeres musulmanas se sienten a beber un té a la menta como lo hacen ellos. La primera vez que me dispuse a degustar un fantástico té a la menta, servido en unas preciosas teteritas de plata, tuve que preguntar si podía sentarme por aquello de que "al lugar que fueres haz lo que vieres". Pero no hay de qué preocuparse, se puede uno sentar sin problema, aunque es cierto que las miradas de "estás fuera de sitio" me acompañaban cada vez que hacía un descanso en alguno de estos salones.

El refugio de Hércules
Una de las excursiones que vale la pena hacer es la visita a las Grutas de Hércules. Ubicada a unos 14 kilómetros del centro, se encuentra la cueva de Hércules, donde cuenta una leyenda que el legendario personaje se fue a descansar luego de realizar sus doce tareas. Las vistas que el interior de estas cuevas ofrece del Estrecho de Gibraltar son una maravilla y escuchar el reventar de las olas que inundan la gruta cuando la marea sube, al mismo tiempo que observamos como se funde el azul del cielo con el del mar, son un recuerdo inolvidable.

Tres días en Tánger no son suficientes porque siempre quedaremos con ganas de más, aunque sí bastarán para acercarnos a un Reino mágico, con otra cultura, otro ritmo y otro estilo de vida. Sin duda alguna volveré a Tánger y también apartaré unos días para recorrer ciudades como Marrakech, Agadir, Tetuán, Chefchaouen, Casablanca, Essaouira, Agadir y Fez.

Grutas de Hércules, Tánger. Marruecos.